El estrés ejerce un impacto significativo y bien documentado en todos los ámbitos del ser humano. Desde una perspectiva sexual, es crucial analizar cómo la activación sostenida del eje hipotálamo-hipófiso-adrenal (HHA) y el sistema nervioso simpático comprometen la función sexual masculina y la salud del tracto urinario.
En la clínica del Dr. Díaz Bermúdez, urólogo y andrólogo en Pontevedra, abordamos esta interconexión para ofrecer tratamientos integrales.
Eje HHA y modulación hormonal
La respuesta crónica al estrés resulta en una secreción elevada y prolongada de glucocorticoides, principalmente cortisol. Este incremento puede inhibir la pulsatilidad de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) a nivel hipotalámico, lo que consecuentemente reduce la liberación de hormona luteinizante (LH) y hormona foliculoestimulante (FSH) por la hipófisis.
La disminución de LH se traduce directamente en una reducción de la síntesis de testosterona por las células de Leydig, un factor etiológico clave en la disminución de la libido y la disfunción eréctil (DE). Así mismo, el cortisol puede aumentar la actividad de la enzima 5-alfa reductasa, alterando el equilibrio androgénico local.
Estrés y disfunción eréctil
El mecanismo neurofisiológico de la erección es altamente dependiente de la relajación del músculo liso cavernoso, un proceso mediado por el óxido nítrico (NO). El estrés psicológico agudo y crónico provoca un estado de hiperactividad simpática, liberando catecolaminas como la norepinefrina. Estas actúan como potentes vasoconstrictores, contrayendo las arteriolas peneanas y el músculo liso trabecular, lo que obstaculiza la adecuada perfusión sanguínea esencial para la tumescencia.
Alteraciones en la espermatogénesis
Los niveles elevados de cortisol y otras hormonas del estrés han demostrado ser perjudiciales para la calidad seminal. El estrés oxidativo, un subproducto frecuente de la respuesta inflamatoria inducida por el estrés, puede dañar el ADN espermático y la membrana celular, afectando la motilidad y la morfología de los espermatozoides. Clínicamente, esto se manifiesta como oligoastenozoospermia y un aumento del índice de fragmentación del ADN (DFI), comprometiendo el potencial de fertilidad del varón.
Manifestaciones urológicas no sexuales
Más allá de la esfera sexual, el estrés impacta el tracto urinario inferior. La vejiga hiperactiva (VH) y la cistitis intersticial/síndrome de dolor vesical (CI/SDV) a menudo se correlacionan con periodos de alta tensión psicológica. La activación simpática sostenida puede aumentar la frecuencia miccional y la urgencia debido a la sensibilización de las terminaciones nerviosas y la contracción involuntaria del músculo detrusor.
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En la clínica del Dr. Díaz Bermúdez, el abordaje diagnóstico de la salud sexual y urológica incluye una evaluación exhaustiva de los factores de estrés psicógenos como parte integral de la anamnesis. ¿Le gustaría agendar una consulta en Pontevedra con nuestro especialista? Contáctenos y resérvela cuanto antes.